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jueves, 27 de julio de 2017

A CUARENTA AÑOS DE LA VISITA DE MONSEÑOR LEFEBVRE A AMÉRICA DEL SUR




NOTA SYLLABUS: Reproducimos este artículo aparecido en el sitio oficial de la FSSPX de Sudamérica, no con un afán nostálgico, sino como homenaje y gratitud a Mons. Lefebvre y todos aquellos que junto a él nos trajeron a estas tierras la Tradición católica que tras el nefasto Vaticano II agonizaba o permanecía recluida. Su obra inmensa no debe dejar de ser vista sino como un combate que hoy continúa y recomienza cada día. Desgraciadamente, la congregación que él fundó ya no lo entiende así, por eso busca lograr una paz con los liberales y modernistas (los más perniciosísimos enemigos de la Religión católica, como dijo San Pío X) que ocupan la Iglesia oficial. Los autores del artículo podrían haber obtenido más información de primera mano, simplemente comunicándose con quien fue por entonces el hombre de confianza de Mons. Lefebvre, que lo acompañó en su viaje y a quien destinó a continuar su obra en estas tierras. Pero la congregación por la que tanto hizo le pagó con la misma moneda con que la iglesia conciliar le pagó a Mons. Lefebvre: el desprecio, el rechazo, la calumnia, el desdén. Así como Mons. Lefebvre denunció las desviaciones liberales y traidoras de la cúpula de la Iglesia, del mismo modo hizo el entonces Padre Faure, siguiendo el ejemplo de su maestro. Dice el Padre Castellani: “La injusticia introduce en el seno de las sociedades una herida real que es una realidad moral operante mientras no se cicatrice”. Las injusticias introducidas en la FSSPX no pueden ser tapadas con “homenajes” –por muy justos que sean- a Mons. Lefebvre. Para dar nuestro propio homenaje, y corregir en la medida de lo posible, las injusticias que se han cometido, estableciendo la verdad, brindamos este recuerdo de la visita de Mons. Lefebvre a nuestro país y a Chile.  

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miércoles, 26 de julio de 2017

FRANCISCO PRETENDERÍA USAR A LA FSSPX COMO UNA JAULA PARA LA MISA TRIDENTINA



RUMORES EN EL VATICANO: EL PAPA FRANCISCO PRETENDE PONER FIN A LA MISA EN LATÍN

ROMA, 26 de Julio de 2017 (LifeSiteNews): Fuentes dentro del Vaticano sugieren que el Papa Francisco quiere terminar con el permiso universal para que los sacerdotes celebren la Misa Tradicional en Latín del Papa Benedicto, conocido también como la “Forma Extraordinaria de la Misa”. Mientras que la línea de acción estaría en sintonía con el expresamente repetido desdén del Papa Francisco por la Misa Tradicional especialmente entre los jóvenes, no ha habido una discusión abierta de esto hasta la fecha.
Fuentes en Roma dijeron a LifeSite la semana pasada que los prelados liberales dentro de la Congregación para la Doctrina de la Fe, casualmente fueron escuchados discutiendo un plan atribuido al Papa para abolir el famoso documento del Papa Benedicto que da a los sacerdotes la libertad de ofrecer el antiguo rito de la Misa.
Los católicos tradicionalistas acaban de celebrar el décimo aniversario del documento, Summorum Pontificum. El Papa Benedicto lo expidió en 2007, dando a todos los sacerdotes del Rito Latino el permiso para ofrecer la Misa Tradicional sin buscar el permiso de sus obispos, deshaciendo la restricción impuesta a los sacerdotes después del concilio Vaticano II.
El motu proprio indignó a los obispos liberales, ya que les quitó el poder de prohibir la Misa Tradicional, como muchos lo hicieron. Anteriormente los sacerdotes necesitaban el permiso de su obispo para ofrecer esta Misa.
Adicionalmente, Summorum Pontificum declaró que donde quiera que un grupo de fieles pidiera la Misa Tradicional, los párrocos debían aceptar de buen grado su solicitud. Los planes que se escucharon son casi idénticos a los comentarios de un importante liturgista italiano en una entrevista publicada por La Croix a principios de este mes. Andrea Grillo, un profesor laico en el Pontificio Ateneo de San Anselmo en Roma, calificado por La Croix como “cercano al Papa”, está íntimamente familiarizado con Summorum Pontificum. De hecho Grillo publicó un libro contra Summorum Pontificum incluso antes de que el documento papal fuera publicado.
Grillo le dijo a La Croix que Francisco está considerando abolir Summorum Pontificum. De acuerdo a Grillo, una vez que el Vaticano erija la Fraternidad San Pío X como Prelatura Personal, el Rito Romano será preservado solamente dentro de esta estructura. “Pero [Francisco] no lo hará mientras Benedicto XVI viva”.
El plan, como fue relatado a LifeSite, implica hacer un acuerdo con la FSSPX y, con el acuerdo establecido, recluir a los católicos que quieran la Misa Tradicional a la FSSPX. Para la mayoría, esto les quitaría el acceso a la Misa Tradicional pues no habría suficientes sacerdotes de la FSSPX para dar servicio a los católicos que quieren la Misa Tradicional en todo el mundo.
Más aún, la fuente de LifeSite sugirió que el plan podría explicar la carta del 20 de mayo de 2017 por el recientemente despedido Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Cardenal Gerhard Müller. A pesar de que el cardenal Müller quería que la FSSPX se reconciliara completamente para ayudar a combatir a los modernistas en la Iglesia, la carta del 20 de mayo parecía hundir el acuerdo entre el Papa Francisco y la FSSPX, que los vería obtener una prelatura personal. La carta incluye disposiciones que desde hace mucho tiempo se saben completamente inaceptables para la FSSPX, anulando así el entendimiento que el líder de la FSSPX Mons. Bernard Fellay creyó inminente.
La fuente de LifeSite sugirió que la carta de Müller del 20 de mayo tal vez fue escrita porque él supo lo que Francisco tramaba y quiso impedir el plan de enterrar el Summorum Pontificum con el Papa Benedicto. “Está dirigida no tanto contra Fellay sino contra el acuerdo”, dijo la fuente. “Al Papa Francisco enojó mucho que el documento viniera del Cardenal Müller, y algunos dicen que por eso tomó la decisión de despedirlo”. 
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Nota: énfasis en negrita añadido por NP.

ACUERDO CHINA-VATICANO: EL MANIFIESTO COMUNISTA DEL PAPA FRANCISCO


Imparable demolición bergogliana: paz sin Cristo, unidad a costa de la Verdad.


FUENTE

Un futuro acuerdo entre el Vaticano y China se perfila en el horizonte. El cardenal emérito de Hong Kong, Joseph Zen, ha declarado en varias ocasiones su oposición hacia lo que él considera una entrega con pies y manos atadas de la Iglesia católica al gobierno comunista chino.
Sus advertencias desgraciadamente no han tenido incidencia en la Realpolitik redefinida por el papa Francisco: cada vez se hace más hincapié en acuerdo entre las dos partes en los medios romanos en el corazón de Santa Martha. Animado por la ideología del diálogo, medio para lograr un consenso resultado de voluntades que suponemos no coaccionadas, consenso que puede resultar necesario en política pero que es más que funesto en religión, pues esto implica abandonar las posiciones dogmáticas para complacer al otro, Jorge Mario Bergoglio, desde que está en el trono petrino, quiere unirse a todo el mundo, incluyendo rojos marxistas perseguidores de cristianos. Está dispuesto a muchas concesiones para llegar a “la armonía de toda la sociedad” china, incluso a costa de obligar a la Iglesia católica a aceptar los dogmas chino-comunistas.
Un elocuente artículo del P. Joseph You Guo Jiang, miembro de la comunidad jesuita china, aparecido recientemente en La Civilitá Cattolica del P. Antonio Spadaro, demuestra que este acercamiento entre la Roma bergogliana y la China marxista avanza a grandes pasos suscribiendo el abandono oficial de la estructura de la Iglesia católica en manos del Partido comunista chino. Revista de jesuitas, La Civilitá Cattolica es la única publicación que es leída por la Secretaría de Estado de la Santa Sede para obtener la aprobación antes de ser impresa. Esto dice hasta qué punto ésta es la voz de su amo en el Vaticano. El “manifiesto” del P. Jiang, publicado con el sello vaticano, reconoce sin vacilar el papel exclusivo, en China, de la ideología y del partido comunista chino con los cuales la Iglesia debe concordar, que bien podría ser percibido como una “profesión de fe” comunista de Francisco.
En el sitio web italiano Gliocchi della guerra, el periodista Roberto Vivaldelli hace una crítica pertinente de este editorial del P. Joseph You Guo Jiang, del cual he aquí su traducción integral:
“El papa Francisco prepara el giro decisivo respecto a la República Popular de China en nombre de una nueva distención, escribe Roberto Vivaldelli. El Vaticano se abre históricamente a Pekín u al Partido Comunista Chino. “En la época de la globalización, la sociedad y los chinos se han vuelto más abiertos y tolerantes hacia la Iglesia católica, observa el P. Joseph You Guo Jiang. En ciertas regiones, la vida y la práctica religiosa han crecido. El gobierno y la sociedad china aprecian el papel y la función de los grupos religiosos y su importante contribución hacia los servicios sociales”.
La Iglesia católica podría abrirse y tratar con el gobierno: “Pues la China tiene características que la distinguen del resto del mundo, subraya el P. Jiang, la Iglesia católica china debe aprender a vivir con la cultura local y tratar con la autoridad política. En otros términos, siempre manteniendo su propia identidad, la Iglesia es llamada a desarrollar una Iglesia católica china con rasgos chinos. Para esto la Iglesia debería adoptar nuevas estrategias para tocar un mayor número de personas, para dialogar y comunicar en una sociedad cada vez más secularizada”.
Según el vaticanista Piero Schiavazzi, en un artículo aparecido en Huffpost, “de cualquier manera que lo veamos, se trata de un giro. Si Ratzinger, con su carta del 2007 a los católicos chinos, abrió las puertas a la colaboración con el gobierno, el manifiesto de Civiltà Cattolica las abre a la colaboración con el partido. El reconocimiento del papel de guía del Politburó por parte de la Sede Apostólica representa un red carpet cromático y diplomático, sobre el cual Pekín, de manera inopinada, avanza con las cadencias policíacas pero que el Pontífice se obstina sin embargo a extender, con un estridente montaje geopolítico de “poner la otra mejilla”.
El sensacional giro en las relaciones diplomáticas con el Partido Comunista es invocado por el mismo P. Joseph You Guo Jiang. Lo que no significa abrazar la ideología sino reconocer la autoridad: “Tanto que el Partido Comunista chino continúe siendo el único partido de gobierno, el marxismo continuará siendo la referencia ideológica de la sociedad –subraya él. Por lo tanto la Iglesia católica china es llamada a redefinir su papel y sus relaciones con el Partido Comunista y con su ideología. Esto no significa estar de acuerdo con la política y con los valores del partido, sino más bien que la Iglesia debe encontrar soluciones flexibles y eficaces para continuar su misión y su ministerio en China”. Una apertura impensable hace apenas pocos años.
Oficialmente, la Santa Sede mantiene relaciones oficiales con alrededor de 180 países en el mundo. Su red diplomática se agrandó notablemente bajo el pontificado de Juan Pablo II, pasando de 84 a 174 países al final de su reinado. El Vaticano ha establecido relaciones oficiales también con Taiwan, mientras que no hay relaciones con China, Arabia Saudita, Vietnam, Afganistán y Corea del Norte. El papa Francisco ¿está dispuesto al giro diplomático?” concluye Roberto Vivaldelli.
Si giro diplomático debe haber para la Santa Sede respecto a China comunista, y si comprendemos el mensaje del P. jesuita Joseph You Guo Jiang con el imprimatur del Vaticano, esto iría de la mano con un giro ideológico respecto al Partido Comunista chino, reconocido así como un interlocutor válido de esta famosa armonización social deseada por el papa reinante. Claramente esto llevará a una dependencia, con la bendición del papa Francisco, de la Iglesia católica y de los fieles hacia el Partido Comunista y su ideología… Con el fin de que “una vez instaurado este diálogo, escribe el P. Jiang, la Iglesia católica y la sociedad china ya no se enfrenten”.
Este diálogo de hecho no es más que un diálogo de traidores y de falsos hermanos pues firma el rechazo y abandono por el Vaticano actual de la Iglesia clandestina china y de sus mártires que han resistido y resisten todavía a la aplanadora marxista de la República popular de China.
Se comprende todavía más la oposición firme del cardenal Joseph Zen, quien conoció la persecución comunista a causa de su compromiso contra el régimen maoísta chino, a todo acuerdo entre el Vaticano y la China marxista, ¡ralliement visto como una traición a Cristo! Y nos asociamos a su grito de dolor lanzado al papa Francisco: “Ahora moriremos por mano de nuestro Padre”.
Francesca de Villasmundo

lunes, 24 de julio de 2017

LAS FLORECILLAS DE BERNARDO





Francisco, que no se arrodilla ante el Santísimo Sacramento, y sí ante los negadores de Cristo; que aplasta la Tradición de la Iglesia; que dice que no hay un Dios católico; que introduce la estatua de Lutero y le rinde homenaje en el Vaticano; que difunde videos de “oración” donde ni siquiera menciona a N.S. Jesucristo; que abraza la hoz y el martillo; que compara el terrorismo musulmán con el “terrorismo católico”; que promueve a sodomitas; que no le importa quién eduque a un niño, si un católico, protestante, judío o musulmán; que dice que sólo quiere seguir el camino del Vaticano II; que impulsa el mundialismo de la ONU; que persigue y desprecia a los tradicionalistas; que promueve el indiferentismo religioso; que baila con judíos; etcétera…



…es para Mons. Fellay (Neo-FSSPX):



“…un Santo Padre comprensivo y bondadoso”.
(Entrevista a revista “Vida Nueva”)

Un Papa que “tiene una preocupación por las almas, pero en particular las almas que son rechazadas. Las almas aisladas, las que son hechas a un lado, o despreciadas o que se encuentran en dificultad. Lo que él llama “las periferias existenciales”. ¿Se trata verdaderamente de la famosa oveja perdida? ¿Es que el papa Francisco deja de lado a las otras 99 y va a ocuparse de esa oveja perdida? Creo que eso es lo que él tiene en la cabeza. Digo, tal vez. No se puede dar una respuesta global. (En) todo lo que él ha dicho, vemos que tiene esa preocupación, una preocupación universal: los migrantes, los que están en prisión, que efectivamente son hombres abandonados por los otros. Es una gente que está en el dolor. Luego están los divorciados, gente que también está en aflicción. Luego estamos nosotros que también somos rechazados. Y finalmente estamos todos en la misma perspectiva. Y entonces él se va a ocupar de esas almas”.
(Entrevista a Radio Courtousie)

Un Papa que “… es muy humano, le da mucha importancia a este tipo de consideraciones, y esto puede o podría explicar una cierta benevolencia de su parte. (…) está claro que el Papa Francisco desea dejarnos vivir y sobrevivir. Incluso ha dicho a todo el que desea escucharlo que nunca dañaría a la Fraternidad”.
(Entrevista a DICI)

Alguien que “Nos conoce de cerca. Y la manera que se comporta hacia nosotros nos hace pensar que es simpatía. Parece contradictorio, no puedo explicar más que eso. Realmente yo esperaba una condenación pero es lo contrario que está sucediendo. (…) Entonces, es difícil expresar esto, pero hay un vínculo cercano con el papa, ustedes no pueden imaginar el acceso que tenemos, el fácil acceso que tenemos con el papa. No lo usamos, a veces lo hacemos por estas cuestiones administrativas, pero tenemos acceso directo al papa”. 
(Conferencia Ángelus Press)

domingo, 23 de julio de 2017

MONS. SCHNEIDER HABLA SOBRE EL VATICANO II Y LA FSSPX



Entre liberales se apoyan. El sitio "Adelante la Fe" -que es liberal moderado- publica hoy un texto blandengue de Mons. Schneider -uno de los Obispos liberales más moderados del mundo- acerca del concilio Vaticano II y la FSSPX. Su pensamiento coincide en gran medida con las ideas que Mons. Fellay ha manifestado en distintas ocasiones, en los últimos años, acerca del fatídico concilio, el mayor y más eficaz engaño, la trampa más mortífera, y el peor desastre de la historia humana después del pecado original y del deicidio. 

¿Acaso juzgamos con excesiva severidad a Mons. Schneider y a "adelante la Fe"? Dejemos responder a Mons. Lefebvre: Quizá alguien me diga: “¡Usted exagera! Cada vez hay más obispos buenos que rezan, que tienen fe, que son edificantes... [como Mons. Schneider o los cuatro cardenales de las bubia]”. Aunque fuesen santos, desde el momento en que aceptan la falsa libertad religiosa, y por consiguiente el Estado laico, el falso ecumenismo (y con ello la existencia de varias vías de salvación), la reforma litúrgica (y con ello la negación práctica del sacrificio de la Misa), los nuevos catecismos con todos sus errores y herejías; contribuyen oficialmente a la revolución en la Iglesia y a su destrucción ("Itinerario Espiritual", Prólogo). 

Algunas citas notables del artículo de Mons. Schneider:

Por lo que respecta a nuestra actitud con relación al Concilio Vaticano Segundo, hay que evitar dos extremos: rechazarlo totalmente, como hacen los sedevacantistas y un sector de la FSSPX, o atribuir un carácter infalible a todo lo que dijo el Concilio.

... un sector numeroso de la nomenclatura teológica y administrativa de la Iglesia lleva medio siglo promoviendo cuestiones doctrinales, pastorales y litúrgicas ambiguas, distorsionando con ello la intención original del Concilio o abusando de afirmaciones doctrinales ambiguas o poco claras con miras a crear una iglesia diferente, de tipo relativista o protestante. Hoy en día asistimos a la culminación de este proceso.

Hay que ver y aceptar el Concilio Vaticano II como tenía por objeto ser y como lo que fue en realidad: un concilio ante todo pastoral. Es decir, que la intención de dicho concilio no era proponer nuevas doctrinas ni hacerlo de forma definitiva. La mayor parte de sus afirmaciones confirmaban la doctrina tradicional y perenne de la Iglesia.

Una FSSPX canónica y plenamente integrada en la vida de la Iglesia podría hacer un aporte muy valioso a dicho debate, como deseaba también el arzobispo Marcel Lefebvre. La presencia canónica plena de la FSSPX en la vida de la Iglesia actual contribuiría también a suscitar un clima general de debate constructivo a fin de que lo que siempre creyeron todos los católicos en todas partes durante dos mil años se crea de un modo más claro y seguro también en nuestros tiempos, realizando así la verdadera intención pastoral de los padres del Concilio Vaticano Segundo.

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sábado, 22 de julio de 2017

COMENTARIO ELEISON Número DXXIII (523) - 22 de julio de 2017

Error de Menzingen – III
Hermosos principios no son suficientes –
Su aplicación tal vez se hará difícilmente.
Otro sacerdote de la Fraternidad San Pio X (Padre RP, por Relaciones Públicas) ha descendido a la arena para defender la búsqueda, por parte de sus Superiores, del reconocimiento oficial de la Fraternidad por Roma. La defensa del P. RP también está bien presentada, pero igualmente sufre de la misma falta esencial como la sufre la búsqueda del reconocimiento que él defiende – la falta de realismo. El principio es una cosa, la práctica es otra, incluso si está gobernada por principios. Ser un maestro de principios no es ser un maestro de la práctica y viceversa. Es digno de atención cómo la defensa del P. RP de la búsqueda de reconocimiento por sus Superiores empieza diciendo que en esta defensa él, P. RP, sólo está interesado en los principios: en primer lugar, si en principio se puede aceptar el reconocimiento de un modernista y, en segundo lugar, hasta qué punto uno puede en principio colaborar con un modernista.
Para probar que uno puede aceptar el reconocimiento de un Papa modernista, argumenta que Mons. Lefebvre la buscó de Paulo VI hasta la muerte de éste último en 1978, y en 1988 sólo rechazó la colaboración con Juan Pablo II en la práctica, pero no en principio. Tampoco el Capítulo General de la Fraternidad del 2012 le exigió a Benedicto XVI una profesión de Fe Católica, hacer lo cual en cualquier momento, revelaría un espíritu cismático.
Pero, uno responde, el choque entre el Arzobispo y Paulo VI desde 1974 en adelante es bien conocido, y detrás del rechazo del Arzobispo del Protocolo de 1988 estaban los principios de su Fe. 2012 fue exactamente el momento cuando la Fraternidad abandonó al Arzobispo al abandonar su posición sobre la Fe en principio, y en cuanto al espíritu cismático, ¿quién estaba realmente en cisma? –¿el Arzobispo o los modernistas?
En cuanto al Papa Francisco, el P. RP argumenta que él es el Papa; que la Iglesia no es lo que él, sino Nuestro Señor, hizo; que la colaboración con él es solamente como Papa Católico. Pero, uno responde, en la vida real, como la podredumbre de una manzana es y no es manzana, así la Iglesia Conciliar es y no es la Iglesia. En la vida real, la Fraternidad no está tratando solamente con la Iglesia Católica o un Papa Católico, sino directamente con la podredumbre Conciliar.
Así, cuando el P. RP, examinando en segundo lugar hasta qué punto uno puede colaborar con un modernista y responde que se puede hacer en la medida que sea por el bien de la Iglesia, él constantemente se abstrae de la realidad actual. Por consiguiente:—
* La Iglesia es indefectible –
Desde luego, pero los eclesiásticos Conciliares no dejan de defeccionar.
* La Fraternidad está sirviendo a la Iglesia, no a sus eclesiásticos –
Desde luego, pero tiene que pasar a través de falsos eclesiásticos.
* Una prelatura católica no podría rechazarse –
Desde luego, pero no si es manejada por falsos eclesiásticos.
* El Papa sólo necesita acatar sus términos 
Desde luego, pero ¿qué protege un pedazo de papel de estos dirigentes?
* La autoridad del Papa viene de Dios 
Desde luego, pero no para destruir la Iglesia (II Cor. XIII, 10).
* La Fraternidad acertó al aceptar la jurisdicción para las confesiones y matrimonios 
P. RP, ¿está usted tan seguro? ¿Y si eso fue sólo el queso de una ratonera?
* La cuestión práctica como en esta última pregunta sobre nuestra situación actual “no está en el poder de este artículo juzgar”, contesta el P. RP, pero la sola posibilidad de que pueda no ser una trampa le prueba que el aceptar o no el reconocimiento canónico de Roma “no debe ser juzgada sólo sobre la base de unidad en la fe con el Papa”. Y así concluye que el reconocimiento canónico debe ser aceptado si es por el bien de la Iglesia y rechazado si no lo es, independientemente de la fe del Papa”.
Pero Padre, pregúntese – esta “fe” del papa, siendo lo que es, ¿con el reconocimiento canónico pondría o no a la Fraternidad bajo Superiores de la Iglesia oficial, es decir, modernistas? ¿Sí o no? En la vida real, ¿usted realmente piensa que este papa concedería una prelatura que no pusiera a la Fraternidad bajo el control de Roma? En otras palabras, ¿bajo el control de gente que ya no cree en la verdad objetiva? Hay mucha belleza en los principios católicos, pero tienen que ser aplicados en un mundo real, frecuentemente demasiado real.

Kyrie eleison.

viernes, 21 de julio de 2017

FRANCISCO EL DEMOLEDOR, Y EL EMPODERAMIENTO FEMENINO EN LA IGLESIA: POR PRIMERA VEZ EN LA HISTORIA, UNA MUJER RECIBE DELEGACIÓN PARA CELEBRAR UN MATRIMONIO

Hermana Pierrette Thiffault


La semana pasada se informó que el P. Grange, prior de la FSSPX en Rouen, se negó a casar a una pareja que rechazó tomar contacto con el obispo del lugar para los consentimientos. 

Y ahora esto...


FUENTE

Después de que [la FSSPX] se ha negado a celebrar un matrimonio, he aquí lo que se añade a la confusión en cuanto a la celebración de los matrimonios. Un regalo envenenado es lo que el papa dio a la FSSPX.

Artículo de Radio Canadá
Una hermana de Témiscamingue celebrará un matrimonio, por primera vez en Abitibi-Témiscamingue para la Iglesia católica. La Hermana Pierrette Thiffault, de Moffet, actuará como celebrante en un matrimonio este fin de semana.
Pierrette Thiffault entró con las hermanas católicas de la Providencia hace 55 años, pero nunca pensó que un día celebraría un matrimonio.
Yo no puedo casar. Yo no estoy ordenada y no es esta mi función”, sostiene de entrada Sor Thiffault.
Sin embargo, ella recibió el pasado 23 de mayo una carta que confirma que puede presidir un matrimonio.
Fue la Congregación del Culto divino y de la Disciplina de los sacramentos de Roma, quien dio la autorización.
“Cuando tuve la respuesta, sentí responsabilidad y una gran dignidad”, dijo Sor Thiffault.
En situaciones excepcionales, como la falta de sacerdote, una persona laica o una religiosa puede ser designada como testigo calificado para celebrar un matrimonio.
En la Iglesia católica, se trata de una presidencia que es confiada a un sacerdote, a un obispo o a un diácono. Sólo que puede haber excepciones, en este momento esta es una de ellas”, explicó el vicario general de la diócesis de Rouyn-Noranda, Gilles Chauvain.
“Un orgullo para las mujeres”
La hermana Pierrette Thiffault siente un gran orgullo para las mujeres.
Es un gran servicio a la Iglesia, pero también para mí. Es una apertura para las mujeres en nuestro medio, también en la diócesis”, comenta Sor Thiffault”.
El matrimonio será celebrado este sábado en Lorrainville, en Témiscamingue.

jueves, 20 de julio de 2017

P. CAMPER FSSPX (PRIOR): LO EXCEPCIONAL





EN ESTE ARTÍCULO, EL PRIOR DE LYON, FRANCIA, CRITICA EL ACUERDO ENTRE ROMA Y LA FSSPX SOBRE LOS MATRIMONIOS. FUE PUBLICADO EN EL BOLETÍN DE JULIO-AGOSTO DEL PRIORATO DE ESA CIUDAD.


FUENTE
Frecuentemente la ley, al dar una regla general de acción, prevé también la excepción que no dejará de llegar, pues es probable que ciertas circunstancias impidan su aplicación. Pero como dice el adagio: la excepción confirma la regla. Es decir que lejos de destruir la regla, la excepción muestra que para derogar la ley, se requieren condiciones particulares, desacostumbradas. También la ley es promulgada para lo que sucede normalmente y tiene como finalidad encuadrar una situación en su ejercicio habitual.
Pues tal parece que pudiéramos fácilmente tomar la excepción por la regla, como los deseos por la realidad. Parecería ver eso leyendo algunos comentarios sobre las disposiciones romanas hacia nosotros, respecto a los matrimonios. El documento romano prevé que la regla normal consiste en que no sea un sacerdote de la FSSPX quien reciba los consentimientos de los esposos de la Tradición, sino un sacerdote conciliar. La regla promulgada por este documento legislativo es por lo tanto el privar habitualmente a los sacerdotes de la FSSPX de la posibilidad de recibir los consentimientos de los matrimonios de sus fieles. Parece difícil considerar esto como una regla ventajosa, y es peligroso afirmar que Roma reconoce nuestros matrimonios, pues ella lo haría en la medida en que nosotros no tomemos parte activa, por así decirlo.
Desde luego, el documento prevé también la excepción, que está formulada en estos términos: “allí donde ello no sea posible”. La facultad para un sacerdote de la FSSPX de recibir un consentimiento de matrimonio es realmente previsto, pero a título marginal y después de dejar el caso al obispo diocesano. Esto significa una situación muy inconveniente que será creada tanto para las familias como para los sacerdotes de la Fraternidad si se deben aplicar estas disposiciones. Evidentemente será fácil poner por las nubes a algunos obispos que apliquen la ley en el sentido de la excepción, pero hay que recordar que una excepción prevista por la ley sigue siendo una excepción. Que la ley general se aplique y que apoyarse sobre la excepción seguirá siendo algo frágil, incierto y marginal. Sin contar que el legislador -todos coinciden en esto- legisla por una aplicación celosa del Vaticano II y tolera con reticencia la Tradición, como se pronuncia por otra parte el documento romano. Por comparación debemos notar que la Comisión "Ecclesia Dei" ya ha hecho cambios en la Fraternidad San Pedro y el IBP sobre su uso exclusivo de la Misa tradicional, cosa que estaba escrita en sus estatutos y validado por la Roma actual. Si esta autoridad puede modificar lo que ya ha aceptado ratificar en los mismos estatutos de un instituto, ¿cómo no pensar que pueda modificar la interpretación fundada sobre la excepción?
El canon 1098 que utilizamos para el matrimonio en la forma extraordinaria está ligado a la situación de estado de necesidad. Todos reconocen que este estado de necesidad permanece, incluso se agrava. Es por lo tanto normal utilizar este canon mientras persista la crisis. La duración de esta terrible crisis de la fe y de la moral no depende de nosotros, pero nos da el derecho de usar la forma extraordinaria habitualmente, sin que sea necesario obligar a la confrontación con tal obispo o sacerdote. El estado de necesidad no es una excepción, sino la realidad a la cual estamos confrontados. Actuar como si todo estuviera bien en el estado de crisis, acarrearía la negación práctica del estado de necesidad, luego el abandono del combate de la fe, como lo vemos muy frecuentemente en los movimientos “Ecclesia Dei”. Se debe conservar la coherencia entre los principios y la práctica tradicionales.
Asimismo, antes de la entrada del nuevo código de derecho canónico, Mons. Lefebvre podía recomendar el recurrir al cura local para recibir los consentimientos, pero no después, pues hacer depender los matrimonios del nuevo código de derecho canónico (directa o indirectamente) sería aprobar este código peligroso, salido de los principios erróneos del Vaticano II. Salvo a título de excepción. Siempre es la misma cosa: ¡La regla no es la excepción! No se les invierte sin grave perjuicio.

P. François-Xavier Camper

martes, 18 de julio de 2017

UN EJEMPLO DE RESISTENCIA CATÓLICA: LA PRINCESA ELVINA PALLAVICINI

por Roberto de Mattei
Se cumplen cuarenta años de un hecho histórico: la conferencia pronunciada el 6 de junio de 1977 por monseñor Marcel Lefebvre en el palacio Pallavicini, en Roma, sobre el tema La Iglesia después del Concilio. Considero provechoso evocar aquel acto, a partir de algunos apuntes que conservo del mencionado documento. Monseñor Marcel Lefebvre, fundador de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (1970), tras las ordenaciones sacerdotales del 29 de junio de 1976  había sido suspendido a divinis el 22 de julio del mismo año. Los católicos informados albergaban no obstante serias dudas en cuanto a la legitimidad canónica de dicha medida, y sobre todo, no se comprendía la actitud de Pablo VI, que al parecer quería reservar sus censuras para quien quería seguir fiel a la Tradición de la Iglesia. En abril de 1977, en este clima de desorientación,  la princesa Elvina Pallavicini (1914-2004) decidió invitar a monseñor Lefebvre a su palacio del Quirinal para escuchar sus razones. 
La princesa Pallavicini tenía 63 años y desde 1940 era viuda del príncipe Guglielmo Pallavicini de Bernis, caído en su primera misión bélica. Llevaba muchos años postrada en una silla de ruedas a causa de una parálisis progresiva, pero era una mujer de temperamento indomable. En torno a ella se congregaba un reducido grupo de amigos y consejeros, entre ellos el marqués Roberto Malvezzi Campeggi (1907-1979), coronel de la Guardia Noble pontificia cuando ésta fue disuelta en 1970, y el marqués Luigi Coda Nunziante de San Ferdinando (1930-2015), ex comandante de la marina militar italiana. La noticia de la conferencia, difundida en el mes de mayo, no suscitó al principio preocupación en el Vaticano. Pablo VI consideró que sería fácil convencer a la princesa para que desistiese de su idea, y encomendó la misión a un estrecho colaborador suyo, el P. Sergio Pignedoli (1910-1980), al cual había creado cardenal en 1973. El purpurado telefoneó a la princesa y habló con tono afectuoso, preguntando antes que nada de su enfermedad. «Me agrada –señaló Elvina Pallavicini con ironía– su interés después de tanto tiempo de silencio.» Al cabo de casi una hora de formalidades, el cardenal hizo por fin la pregunta: «He sabido que va a recibir a monseñor Lefebvre. ¿La conferencia será pública o privada?». «En mi casa no puede ser sino privada» –repuso la princesa. El cardenal se aventuró a sugerir: «¿No cree que sería oportuno posponerla? Monseñor Lefebvre ha hecho sufrir mucho al Santo Padre, que está muy dolorido por esta iniciativa…». La respuesta de doña Elvina dejó helado al cardenal Pignedoli. «Eminencia, creo que en mi casa puedo recibir a quien me plazca».
Ante esta inesperada resistencia, el Vaticano se dirigió al príncipe Aspreno Colonna (1916-1987), que todavía desempeñaba, ad personam, el cargo de asistente al solio pontificio. Cuando el cabeza de la histórica familia solicitó una audiencia, la princesa le hizo saber que estaba ocupada. El príncipe Colonna solicitó audiencia para el día siguiente a la misma hora, pero la noble señora respondió de la misma manera. Mientras el príncipe se despedía, la Secretaría de Estado pensó probar otras vías. Solicitó audiencia con la princesa monseñor Andrea Lanza Cordero di Montezemolo, recién consagrado arzobispo y nombrado nuncio en Papúa-Nueva Guinea. El prelado era hijo del coronel Giuseppe Cordero Lanza di Montezemolo (1901-1944), jefe de la Resistencia monárquica en Roma, fusilado por los alemanes en las Fosas Ardeatinas. Durante la ocupación alemana, la joven princesa Elvina había colaborado con él, lo que la hizo acreedora a una medalla de bronce al valor militar. Yo también intervine en el coloquio, pero mi presencia causo mucho fastidio al futuro cardenal, que en vano apeló a la memoria del padre para frustrar la inminente conferencia. Se le recordó al nuncio que precisamente la resistencia de tantos militares al nacionalsocialismo había recordado que a veces es necesario desobedecer las órdenes injustas de los superiores, para respetar los dictados de la propia conciencia. 
La Secretaría de Estado jugó entonces su última baza, dirigiéndose a Umberto II, rey de Italia en el exilio, que residía en Cascais. El marqués Falcone Lucifero ministro de la Real Casa, telefoneó a la princesa para comunicarle que el Soberano le rogaba encarecidamente que pospusiera la conferencia. «Me sorprende que Vuestra Majestad se deje intimidar por la Secretaría de Estado después de todo lo que ha hecho el Vaticano contra la monarquía» –repuso con firmeza la princesa, recalcando que la conferencia se celebraría en la fecha fijada. El marqués Lucifero, que era un caballero de los de antes, envió un ramo de rosas a la princesa. Entonces el Vaticano decidió emplear medidas más enérgicas,  iniciando en los principales diarios italianos un verdadera campaña de terrorismo psicológico a fin de presentar a la princesa como una aristrócrata tozuda rodeada de unos pocos nostálgicos salidos de un mundo destinado a desaparecer. Se hizo saber en privado a doña Elvina que de llevarse a cabo la conferencia sería excomulgada. El 30 de mayo, mediante un comunicado de la agencia ANSA, la princesa precisó que su iniciativa «no estaba motivada por ninguna intención de desobediencia a las autoridades eclesiásticas, sino por amor y fidelidad a la Santa Iglesia y a su Magisterio». «En la Iglesia conciliar  –añadía el comunicado–, existen por desgracia controversias independientemente de la persona de monseñor Lefebvre, y no en menor medida en Italia, aunque sea menos evidente, que en el resto del mundo católico. Con la conferencia del 6 de junio se pretende brindar a monseñor Lefebvre la posibilidad de expresar abiertamente y con plena libertad sus tesis con miras a aportar claridad a los problemas que causan tanta turbación y dolor en el mundo católico, con la certeza de que la paz y la tranquilidad sólo se podrán recuperar una vez recobrada la unidad en la verdad». 
El 31 de mayo apareció en la primera plana del diario Il Tempo una declaración del príncipe Aspreno Colonna en la que se leía que «el Patriciado romano se desmarca de la iniciativa», deplorándola como «totalmente inoportuna». El cañonazo fue disparado no obstante el 5 de junio por el cardenal vicario de Roma, Ugo Poletti (1914-1997). Con una violenta declaración publicada en Avvenire, el diario de los obispos italianos. Poletti atacaba a monseñor Lefebvre y a «sus aberrantes secuaces», calificándolos de «exiguos sectores nostálgicos prisioneros de viejas tradiciones». Manifestaba igualmente «estupor, dolor y sentida pero firmísima reprobación por la ofensa cometida contra la Fe, la Iglesia Católica y su divina Cabeza, Jesús», al haber puesto en duda monseñor Lefebvre «verdades fundamentales, en particular con relación a la  infalibilidad de la Iglesia católica fundada sobre Pedro y sus sucesores, en materia de doctrina y de moral». El cuartel general de la princesa respondió de inmediato. «No se puede entender que exponer en privado tesis que hasta hace pocos años han sido las de todos los obispos del mundo pueda alterar hasta tal punto la seguridad de una autoridad que cuenta con la fuerza de la continuidad doctrinal y la evidencia de sus posturas». La princesa declaró: «Soy católica apostólica romana más que convencida, porque he comprendido y perfeccionado el verdadero sentido de la religión a través del sufrimiento físico y moral: no debo nada a nadie, no tengo honores ni prebendas que defender, y doy gracias a Dios por todo. Dentro de los límites en los que la Iglesia me lo permite, puedo disentir, puedo hablar, puedo actuar: debo hablar y debo actuar: no hacerlo sería una vileza. Y permítaseme decir que en nuestra familia, incluida esta generación, los viles no tienen cabida». Finalmente llego el fatídico 6 de junio. La asistencia a la conferencia había sido rigurosamente reservada a cuatrocientos invitados, controlados por el servicio de orden facilitado por los jóvenes de Alleanza Cattolica, pero había más de un millar de personas que abarrotaban las escaleras y el jardín del histórico palacio Rospigliosi-Pallavicini, célebre en todo el mundo por sus obras de arte. Monseñor Lefebvre llegó acompañado por su joven representante en Roma, don Emanuele du Chalard. La princesa Pallavicini les salió al encuentro en su silla de ruedas, conducida por su dama de compañía doña Elika del Drago. La princesa Virginia Ruspoli, viuda de Marescotti, uno de los dos príncipes héroes de la batalla de El Alamein, obsequió a monseñor Lefebvre una reliquia de san Pío X que le había entregado personalmente Pío XII. A pesar de que el Gran Priorato de la Orden de Malta en Roma había manifestado «la necesidad ineludible» de abstenerse de asistir a la conferencia, el príncipe Sforza Ruspoli, el conde Fabrizio Sarazani y algunos oltros valerosos aristócratas habían plantado cara a las censuras de la institución y estaban en primera fila, junto a monseñor François Ducaud Bourget (1897-1984), que el 27 de febrero había dirigido en París la ocupación de la iglesia de San Nicolás de Chardonnet. 
La princesa Pallavicini presentò a monseñor Lefebvre, que se sentó bajo el baldaquino rojo con el escudo de armas del papa Clemente IX, Rospigliosi. El arzobispo, tras recogerse previamente en oración, dio comienzo a su discurso con estas palabras: «Soy respetuoso con la Santa Sede, soy respetuoso con Roma. Lo soy porque amo a esta Roma católica». La Roma católica que tenía ante sí interrumpía con frecuencia su discurso con atronadores aplausos. La sala estaba llena hasta rebosar, y la multitud se agolpaba en las escaleras del palacio. El Concilio del aggiornamento –explicó monseñor Lefebvre– aspira en realidad a una nueva definición de la Iglesia. Para ser abierta y estar en comunión con todas las religiones, todas las ideologías, todas las culturas, la Iglesia debe cambiar sus excesivamente jerárquicas instituciones y fragmentarse en tantas conferencias episcopales como naciones. Los sacramentos harán hincapié en la iniciación y la vida colectiva más que en alejarse de Satanás y el pecado. El tema central del cambio será el ecumenismo. Desaparecerá la práctica del espíritu misionero. Se enunciará el principio según el cual «todo hombre es cristiano y no lo sabe», y está por tanto en busca de la salvación, sea cual sea la confesión a que pertenezca. Las innovaciones litúrgicas y ecuménicas –prosiguió monseñor Lefebvre en medio del profundo silencio de los presentes– conducen a la desaparición de las vocaciones religiosas y dejan los seminarios desiertos. El principio de la libertad religiosa resulta ultrajante para la Iglesia y para Nuestro Señor Jesucristo, porque no es otra cosa que «el derecho a la profesión pública de una religión falsa sin ser molestado por ninguna autoridad humana». 
Monseñor Lefebvre se centró en las concesiones postconciliares al comunismo, recordando las repetidas audiencias a dirigentes comunistas en la Santa Sede; el acuerdo para no condenar comunismo durante el Concilio; el desprecio a los más de 450 obispos que pidieron dicha condena, y el nombramiento de obispos filomarxistas como Hélder Câmara en Brasil, Silva Henríquez en Chile y Méndez Arceo en México. Es innegable, añadió monseñor Lefebvre para concluir, que numerosos dominicos y jesuitas que profesan abiertamente herejías no son condenados, y que obispos que practican la intercomunión, que introducen en sus diócesis e iglesias falsas religiones, y llegan a bendecir el concubinato, ni siquiera son objeto de investigación. Sólo los católicos fieles se arriesgan a ser expulsados de la Iglesia, perseguidos y condenados. «A mí me han suspendido a divinis porque sigo formando sacerdotes como se los formaba antes». Ante un auditorio emocionado con sus palabras, monseñor Lefebvre concluyó su conferencia afirmando: «Hoy en día, la misión más importante del católico es conservar la Fe. No es lícito obedecer a quien se ocupa de disminuirla o hacerla desaparecer. Al bautizarnos pedimos a la Iglesia la Fe porque la Fe nos lleva a la vida eterna. Y seguiremos exigiendo esta fe a la Iglesia hasta  último respiro». 
El encuentro finalizó con el canto del Salve Regina. El vaticanista Benny Lai comentó en La Nazione el 7 de junio: «Quienes se esperaban a un implacable juez se encontraron ante un hombre de actitud humilde, capaz también de concluir, antes de invitar a los presentes a recitar el Salve Regina, con esta declaración: “No quiero formar ningún grupo ni deseo desobedecer al Papa, pero él tampoco debe pedirme que me haga protestante”». La conferencia fue una victoria estratégica de los impropiamente calificados de tradicionalistas, porque monseñor Marcel Lefebvre consiguió dar a conocer sus tesis a nivel internacional y sin consecuencias canónicas. Pablo VI falleció un año más tarde, conmocionado por la muerte de su amigo Aldo Moro. El nombre del cardenal Poletti continúa vinculado al oscuro asunto de la autorización que concedió el 10 marzo de 1990 para el sepelio en la basílica de San Apolinar del capo de la banda de la Magliana, “Renatino” de Pedis. 
La princesa Pallavicini salió airosa del “desafío” . No sólo no fue excomulgada, sino que en los años que siguieron su palacio se convirtió en punto de referencia de numerosos cardenales, obispos e intelectuales católicos. Ni ella ni sus amistades de Roma eran fantasmas de otra época, como los calificó el Corriere della Sera del 7 de junio de 1977, sino testigos de la fe católica que forjaban el futuro. Cuarenta años después, la historia les ha dado la razón. 
Roberto de Mattei
(Traducido por J.E.F)

domingo, 16 de julio de 2017

PRAXIS REVOLUCIONARIA Y FSSPX



La FSSPX está atrapada en el engranaje revolucionario de la iglesia conciliar.


Ya decía Mons.  Lefebvre que “el golpe maestro de Satanás” era “difundir los principios revolucionarios introducidos en la Iglesia por la misma autoridad de la Iglesia”. Pero lo que no han llegado a comprender los que se dicen sus discípulos y seguidores en la FSSPX, es la manera de actuar de los revolucionarios, para hacer participar gradualmente de esos mismos principios a quienes en la teoría son sus opositores. DecíaJean Ousset (citado en un artículo de nuestro blog): “Para conducirnos al ateísmo, el comunismo no exige creer en tales o cuales argumentos abstractos, exige participar en su acción, lo que, en la práctica, es mucho más eficaz. ¡Y cuántos caen en la trampa, con el pretexto de que no se les pide renegar explícitamente de su fe!” (“Marxismo y Revolución”, Cruz y Fierro Editores, Bs. As. 1977).

En efecto, “el fin de la técnica revolucionaria –explica Luce Quenette, en “Révolution et Contre-révolution”, Lettre de la Péraudière, 2011- no es de convencer, sino de hacer aceptar la regla del juego, es decir el medio. El contenido de la discusión, el sujeto que se tratará en la reunión a la cual se os ha invitado, es superfluo (Courrier de Rome, n° 47). No es el fondo lo que importa, es la forma que se le va a dar delante de Usted, lo que quieren que acepte por vuestra sola presencia, lo mismo si Usted no dice una sola palabra. Las ideas no importan más, sino el mecanismo de la máquina”.

Maestro consumado de esta praxis revolucionaria, Francisco no deja de decir que la teología lo tiene sin cuidado, para afirmar de diversas maneras y sobre todo con miles de gestos que lo que importa es “caminar juntos”, “dialogar”, “tender puentes y no erigir muros”, practicar la “cultura del encuentro”, etc. “Se asiste hoy al último asalto del ultra-modernismo respecto al tradicionalismo – dice don Curzio Nitoglia- para que, mediante la trampa del “dialogo”, lleguen a la coexistencia después de haber aceptado imprudentemente y casi inadvertidamente un cambio teológico apresurado y temerario. Principalmente, el papa Bergoglio está llevando adelante una guerra psicológica más o menos oculta respecto a los tradicionalistas, la cual apunta no a destruir sino a debilitar, poco a poco, su resistencia a los errores modernistas (1900-1950), neo-modernistas (1950-2013) y ultra modernistas (2013-2016)”.

Francisco actúa como un gran Reformador (así incluso lo llama la prensa y se titula un libro), y al respecto bien vale esta caracterización, que hace Maritain de Lutero en su libro “Tres Reformadores”, en el capítulo “Lutero o el advenimiento del Yo” (citado por J. Ousset en su obra ya mencionada): “Hay un rasgo asombroso de la fisonomía de Lutero. Lutero es un hombre entera y sistemáticamente dominado por sus facultades afectivas y apetitivas; es un Voluntario puro caracterizado ante todo por la potencia en la acción”. (…) Esta actitud del alma debía estar naturalmente acompañada de un profundo antiintelectualismo, favorecido además por la formación occamista y nominalista que Lutero había recibido en filosofía”. ¿Sorprende entonces el pragmatismo hábil, el utilitarismo astuto de Bergoglio? ¿No es acaso Bergoglio quien se ha animado a meter a Lutero dentro del Vaticano, cuando llevó su estatua y reivindicó la figura del heresiarca?




La FSSPX entró de lleno, a partir de los llamados “diálogos doctrinales”, en la trampa revolucionaria de los modernistas, que no interesándose en absoluto en esclarecer su doctrina y aún menos ponerla en cuestión, vieron con satisfacción que los representantes de la FSSPX se sentaran a la misma mesa para “dialogar”. Tras las sesiones de diálogos doctrinales entre los teólogos modernistas romanos y los teólogos de la Fraternidad, que resultaron previsiblemente un fracaso, la Fraternidad continuó sentándose a dialogar, esta vez a propósito de beneficios canónicos, favores, reconocimientos y demás temas que en verdad para Roma no contaban demasiado porque, para ellos, lo importante era que la FSSPX continuara dialogando. Mons. Fellay afirma muy alegre que ahora se puede discutir el concilio, que es una cuestión abierta, etc. Sabemos muy bien que para los modernistas romanos el Vaticano II es incuestionable y marca su hoja de ruta. Pero la táctica revolucionaria es la de entrar en “discusión” (el diálogo es acción, praxis), sabiendo que, como ocurrió antes, esas discusiones no conducirán a otra cosa sino a debilitar más a la FSSPX, debido a los contactos permanentes con los modernistas. “En esa reunión –sigue diciendo Luce Quenette- a la cual el vicario os invita con tanta gentileza e insistencia, se os va a demandar vuestra opinión, a Usted “integrista”, de igual modo que se le pide al progresista, al ateo, al comunista también invitados. Acepte usted, y es todo, usted está dentro del engranaje”.

La enseñanza antiliberal que pudo darse en la Fraternidad, el examen pormenorizado y exhaustivo de los documentos del Vaticano II, no tuvo como correlativa enseñanza el conocimiento del combate contrarrevolucionario, indispensable para entender qué es la revolución y cómo actúan sus agentes. La FSSPX ya es parte del engranaje revolucionario conciliar, pues no sólo aceptó participar de la “técnica revolucionaria” sino que también aceptó todo aquello que “generosamente” Roma le dio para atraerla aún más a su yugo sutil. La única solución que le queda es cortar con la máquina, romper el trato con los revolucionarios, afirmando lo que al final de su vida Mons. Lefebvre, cuando comprendió perfectamente con quiénes estaba tratando: ¿Quieren tener contacto con nosotros? Acepten las encíclicas antliberales, rechacen el modernismo. En otras palabras: conviértanse. Pero esto ya no es posible, pues los jerarcas de la congregación no han comprendido en absoluto la naturaleza de este combate y están imbuidos de la conducta típicamente liberal que los lleva a la contradicción y el doble lenguaje permanente. Eso es producto de, como Eva, haber hablado con la serpiente, cuando debió haberse mantenido alejada para no caer en la tramposa seducción revolucionaria.

16 DE JULIO - NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN

SYLLABUS




Consagración a Ntra. Sra.  del Carmen

“Oh, María, Reina y Madre del Carmelo, vengo hoy a consagrarme a Ti, pues toda mi vida es como un pequeño tributo por tantas gracias y bendiciones como he recibido de Dios a través de tus manos.

Y porque Tú miras con ojos de particular benevolencia a los que visten tu Escapulario, te ruego que sostengas con tu fortaleza mi fragilidad, ilumines con tu sabiduría las tinieblas de mi mente y aumentes en mí la fe, la esperanza y la caridad, para que cada día pueda rendirte el tributo de humilde homenaje.

El Santo Escapulario atraiga sobre mí tus miradas misericordiosas, sea para mí prenda de particular protección en la lucha de cada día, de modo que pueda seros fiel a tu Hijo y a Ti.

Que él me tenga apartado de todo pecado y constantemente me recuerde el deber de pensar en Ti y revestirme de tus virtudes.

De hoy en adelante me esforzaré por vivir en suave unión con tu espíritu, ofrecerlo todo a Jesús por tu medio y convertir mi vida en imagen de tu humildad, caridad, paciencia, mansedumbre y espíritu de oración.

Oh Madre Amabilísima, sostenme con tu amor indefectible, a fin de que a mí, pecador indigno, me sea concedido un día cambiar tu Escapulario por el Eterno vestido nupcial y habitar contigo y con los Santos del Carmelo en el Reino de tu Hijo. Así sea.”

S. S. Pío XII




El Escapulario: hablan los Papas y los santos

El Beato Papa Gregorio X fue enterrado con su escapulario solo 25 años después de la Visión del Escapulario. 600 años más tarde cuando abrieron su tumba, su escapulario estaba intacto.

El Papa Pío XII habló frecuentemente del Escapulario. En 1951, aniversario 700 de la aparición de Nuestra Señora a San Simón Stock, el Papa ante una numerosa audiencia en Roma exhortó a que se usara el Escapulario como "Signo de Consagración al Inmaculado Corazón de María" (tal como pidió la Virgen en Fátima).  El Escapulario también representa el dulce yugo de Jesús que María nos ayuda a sobrellevar. Y finalmente, el Papa continuó, el Escapulario nos marca como hijos escogidos de María y se convierte para nosotros (como lo llaman los alemanes) en un 'Vestido de Gracia".

El mismo día que S. Simón Stock recibió de María el escapulario y la promesa, él fue llamado a asistir a un moribundo que estaba desesperado. Cuando llegó puso el escapulario sobre el hombre, pidiéndole a la Virgen que mantuviera la promesa que le acababa de hacer. Inmediatamente el hombre se arrepintió, se confesó y murió en gracia de Dios"

San Alfonso Ligorio y San Juan Bosco tenían una especial devoción a la Virgen del Carmen y usaban el escapulario. Cuando murió San Alfonso Ligorio le enterraron con sus vestiduras sacerdotales y con su escapulario. Muchos años después cuando abrieron su tumba encontraron que su cuerpo y todas las vestimentas estaban hechas polvo, sin embargo su escapulario estaba intacto. El escapulario de San Alfonso está en exhibición en su Monasterio en Roma.

San Alfonso Ligorio nos dice: "Herejes modernos se burlan del uso del Escapulario. Lo desacreditan como una insignificancia vana y absurda."

San Pedro Claver, se hizo esclavo de los esclavos por amor. Cada mes llegaba a Cartagena, Colombia un barco con esclavos. San Pedro se esforzaba por la salvación de cada uno. Organizaba catequistas, los preparaba para el bautismo y los investía con el escapulario. Algunos clérigos acusaron al santo de celo indiscreto. Sin embargo él continuó su obra hasta tener más de 300.000 conversos.

San Claudio de Colombiere (director espiritual de St. Margarita María)

«Yo quería saber si María en realidad se había interesado en mí, y en el escapulario Ella me ha dado la seguridad más palpable. Sólo necesito abrir mis ojos, Ella ha otorgado su protección a este escapulario: 'Quien muera vestido en él no sufrirá el fuego eterno`.»

Dijo también: "Debido a que todas las formas de amar a la Santísima Virgen y las diversas maneras de expresar ese amor no pueden ser igualmente agradables a ella y por consiguiente no nos ayudan en el mismo grado para alcanzar el cielo, lo digo sin vacilar ni un momento, ¡El Escapulario Carmelita es su predilecto!" y agrega "Ninguna devoción ha sido confirmada con mayor número de milagros auténticos que el Escapulario Carmelita". 

Otros Testimonios:

"Un sacerdote de Chicago fue llamado para ir a asistir a un moribundo que había estado lejos de su fe y de los sacramentos por muchos años. El moribundo no quiso recibirlo, ni hablar con él. Pero el sacerdote insistió y le enseñó el escapulario que llevaba. Le preguntó si le permitiría ponérselo. El hombre aceptó con tal que el sacerdote lo dejara en paz. Una hora más tarde el moribundo mandó a llamar al sacerdote pues deseaba confesarse y morir en gracia y amistad con Dios"

El demonio odia el escapulario.  Un día al Venerable Francisco Yepes se le cayó el escapulario. Mientras se lo ponía, el demonio aulló: "¡Quítate el hábito que nos arrebata tantas almas!".

Un misionero Carmelita de Tierra Santa fue llamado a suministrar la unción de los enfermos en el año 1944. Notó que mientras caminaba, sus pies se hundían cada vez más en el fango hasta que, tratando de encontrar tierra firme, se deslizó en un pozo de fango en el que se hundía hacia la muerte. Pensó en la Virgen y besó su hábito el cual era escapulario. Miró entonces hacía la Montaña del Carmelo gritando: "¡Santa Madre del Carmelo! ¡Ayúdame! ¡Sálvame!". Un momento más tarde se encontró en terreno sólido. Atestiguó más tarde: "Sé que fui salvado por la Santísima Virgen por medio de su Escapulario Carmelita. Mis zapatos desaparecieron en el lodo y yo estaba cubierto de él, pero caminé las dos millas que faltaban, alabando a María".

Salvados del Mar

En el verano de 1845 el barco inglés, "Rey del Océano" se hallaba en medio de un feroz huracán. las olas lo azotaban sin piedad y el fin parecía cercano. Un ministro protestante llamado Fisher en compañía de su esposa e hijos y otros pasajeros fueron a la cubierta para suplicar misericordia y perdón. Entre la tripulación se encontraba el irlandés John McAuliffe. Al mirar la gravedad de la situación, el joven abrió su camisa, se quitó el Escapulario y, haciendo con él la Señal de la Cruz sobre las furiosas olas, lo lanzó al océano. En ese preciso momento el viento se calmó. Solamente una ola más llegó a la cubierta, trayendo con ella el Escapulario que quedó depositado a los pies del muchacho.

Durante lo acontecido el ministro había estado observando cuidadosamente las acciones de McAuliffe y fue testigo del milagro. Al interrogar al joven se informaron acerca de la Santísima Virgen y su Escapulario. El Sr. Fisher y su familia resolvieron ingresar en la Iglesia Católica lo más pronto posible y así disfrutar la gran protección del Escapulario de Nuestra Señora.

Un Hogar Salvado del Fuego

En mayo de 1957, un sacerdote Carmelita en Alemania publicó una historia extraordinaria de cómo el Escapulario había librado un hogar del fuego. Una hilera completa de casas se había incendiado en Westboden, Alemania. Los piadosos residentes de una casa de dos familias, al ver el fuego, inmediatamente colgaron un Escapulario a la puerta de la entrada principal. Centellas volaron sobre ella y alrededor de ella, pero la casa permaneció intacta. En 5 horas, 22 hogares habían sido reducidos a cenizas. La única construcción que permaneció intacta, en medio de la destrucción, fue aquella que tenía el Escapulario adherido a su puerta. Los cientos de personas que vinieron a ver el lugar que Nuestra Señora había salvado son testigos oculares del poder del Escapulario y de la intercesión de la Santísima Virgen María.

El Escapulario aviva el fervor

En Octubre de 1952, un oficial de la Fuerza Aérea en Texas escribió lo siguiente: "Seis meses después de comenzar a usar el Escapulario, experimenté un notable cambio en mi vida. Casi inmediatamente comencé a asistir a Misa todos los días. Durante la cuaresma viví fervorosamente como nunca lo había hecho. Fui iniciado en la práctica de la meditación y me encontré realizando débiles intentos en al camino de la perfección. He estado tratando de vivir con Dios y doy el crédito al Escapulario de María".

Recordemos que el escapulario es un signo poderoso del amor y protección maternal de María y de su llamada a una vida de santidad y sin pecado.

Usar el escapulario es una respuesta de amor a la Madre que vino a darnos un regalo de su misericordia. Debemos usarlo como recordatorio que le pertenecemos a ella, que deseamos imitarla y vivir en gracia bajo su manto protector.